


Estuve en París hace una semana, visitando a Juanjo. Coincidió con la gran manifestación contra el CPE. Empezamos solidarizándonos con la juventud francesa, aunque no tienen los roles muy claros, como podéis ver en la primera foto.
La manifestación fue muy graciosa, había como un "stand" de cada organización a lo largo del recorrido, y cada una trataba de captar jóvenes a su manera. Aún mejor fueron las personas que se solidarizaban desde los balcones: desde unos obreros super obreros que estaban en un balcón como recién parando de pintar el piso, a unos niños desde un ático que gritaban más que los mismos manifestantes. Y unos con una bandera de la república popular china. Parecían unos chinos espiando.
Por la noche nos fuimos a una fiesta en un pedazo de piso increíble al lado de la Torre Eiffel. Para probarlo, aquí está la vista desde el balcón, en la segunda foto. El piso lo pagaba una empresa, o algo, porque aquello debía ser absolutamente impagable desde todo punto de vista.
Aquí tenéis también el interior, con Juanjo en su papel de anfitrión del último tango en París. Yo sé que a él no le gusta salir en Internet, y menos en papeles poco ejemplares, pero es que son los únicos en los que le veo. :-) Así que por eso le he recortado los ojos, pero no sé si le molará, de todas maneras. El piso éste estaba, según él, justo al otro lado del Sena del piso donde se rodó "El último tango en París". Yo no he visto la película y no tengo criterio, tampoco.
Bueno, también estaba Notre-Dame, el Barrio Latino, el Hôtel de Ville y todas estas cosas. Todo sigue bien y todo sigue en su sitio. Uno puede burlarse mucho de los franceses y de su amaneramiento, pero cuando ves cómo se vive en un pisito como éste, comprendes por qué el autor del mayor desfalco en la historia de Alemania se quedó en París, y cuando le pillaron se justificó con el refrán alemán: "Para vivir como Dios, en Francia".