miércoles, 29 de marzo de 2006

Alfredo Urdaci vive!!!!

Santo Dios, Urdaci puede haber desaparecido de la pantalla pero no de la faz de la Tierra. Sigue existiendo y da caña a toda esta ralea de rojuelos que se creen tan listos -- sin haber pasado por la Eminentísima Universidad de Navarra. Es tan absolutamente genial que me lo voy a linkar en cuanto pueda. Los amigos cerca y los enemigos más cerca todavía.

MICROMEGA por Alfredo URDACI

domingo, 26 de marzo de 2006

Usos recreativos de la mantequilla




Estuve en París hace una semana, visitando a Juanjo. Coincidió con la gran manifestación contra el CPE. Empezamos solidarizándonos con la juventud francesa, aunque no tienen los roles muy claros, como podéis ver en la primera foto.

La manifestación fue muy graciosa, había como un "stand" de cada organización a lo largo del recorrido, y cada una trataba de captar jóvenes a su manera. Aún mejor fueron las personas que se solidarizaban desde los balcones: desde unos obreros super obreros que estaban en un balcón como recién parando de pintar el piso, a unos niños desde un ático que gritaban más que los mismos manifestantes. Y unos con una bandera de la república popular china. Parecían unos chinos espiando.

Por la noche nos fuimos a una fiesta en un pedazo de piso increíble al lado de la Torre Eiffel. Para probarlo, aquí está la vista desde el balcón, en la segunda foto. El piso lo pagaba una empresa, o algo, porque aquello debía ser absolutamente impagable desde todo punto de vista.

Aquí tenéis también el interior, con Juanjo en su papel de anfitrión del último tango en París. Yo sé que a él no le gusta salir en Internet, y menos en papeles poco ejemplares, pero es que son los únicos en los que le veo. :-) Así que por eso le he recortado los ojos, pero no sé si le molará, de todas maneras. El piso éste estaba, según él, justo al otro lado del Sena del piso donde se rodó "El último tango en París". Yo no he visto la película y no tengo criterio, tampoco.

Bueno, también estaba Notre-Dame, el Barrio Latino, el Hôtel de Ville y todas estas cosas. Todo sigue bien y todo sigue en su sitio. Uno puede burlarse mucho de los franceses y de su amaneramiento, pero cuando ves cómo se vive en un pisito como éste, comprendes por qué el autor del mayor desfalco en la historia de Alemania se quedó en París, y cuando le pillaron se justificó con el refrán alemán: "Para vivir como Dios, en Francia".

viernes, 24 de marzo de 2006

Un vicio: los feeds de RSS


Mi último vicio consiste en añadirme más y más feeds de RSS en mi nuevo programita agregador. Lo malo es que crea una cierta angustia ver que tienes 106 titulares de tecnología pendientes de leer. Hoy me he "trabajado" unas cuantas categorías, pero como esto siga así, voy a bajarme del tren de la vida moderna.
Feedreader:

What is RSS Feedreader? | Feedreader - Totally Free RSS / ATOM Newsreader / Aggregator


Para Linux, Liferea

Liferea

Ya se envía


Voy a tener que aguantarme un poco las ganas de comprarme un Apple de los nuevos (son 2000 € de nada), porque se rumorea que el 1 de Abril van a anunciar nuevos cambios en la nueva arquitectura Intel y en caso de comprármelo ahora me quedaría con un ordenador obsoleto en 15 días. Qué bonito es el mundo de la tecnología, niños y niñas...






martes, 21 de marzo de 2006

En el baño con la corporación

Después de comer en el autoservicio, volvemos a la oficina. No todos los días recuerdo que me traje la pasta de dientes y el cepillo, pero cuando lo hago, asisto a un espectáculo curioso. En el baño entran y salen muchas personas, todas con el llavero de la compañía colgando del cuello. Hay empujones constantemente, y una serie de disculpas murmuradas a media voz, porque el baño tiene dos puertas con muelle, una detrás de otra, y el espacio de descompresión que queda entre ambas resulta de lo más adecuado para las emboscadas.

Dentro tampoco tenemos sitio los cuatro o cinco que queremos lavarnos los dientes a la vez, así que hay que apoyarse en la pared del fondo y formar un público que se frota rítmicamente la boca mirándose al espejo que corre a lo largo de los lavabos, como en una escuela de baile. Cuando uno empieza o termina, se adelanta y usa el lavabo más cercano, mientras los demás lo contemplan con mirada lejana. Las tareas rumiantes crean una calma muy profunda.

Yo, que no aguanto tener demasiado cerca a los demás ni mirarme a los ojos en el espejo, me pongo de los últimos, donde terminan los lavabos y empiezan los urinarios. Son de metal y muy estrechos, como un ángulo saliente de la pared. Mientras intento lavarme con la misma dedicación que mis colegas, fantaseo con la posibilidad de adelantarme de repente, escupir en el urinario, dar a la llave del agua y enjuagarme con ... más o menos en ese punto paro de pensar, asqueado. Y vuelta a empezar, en un loop constante, como el cepillo. Así no es raro que me maree a las pocas vueltas y no aguante los dos minutos reglamentarios, que sí deben lograr los más concentrados atletas allí presentes. Yo escupo enseguida la pasta, recojo a toda velocidad mi bolsita de encima de los lavabos, saco tres golpes (siempre tres) de papel de la máquina, me seco con un gesto rápidp y suelto con firmeza un "hasta luego" antes de salir.

Me gusta oír los balbuceos mientras se cierran las puertas.