hoy en el autobús había unos chicos vestidos con el uniforme del colegio. el uniforme no ha cambiado desde que yo era pequeño. antes de ir al colegio alemán, iba a un colegio de curas, enorme, con un patio con reflectores como de cárcel y un ambiente totalmente de barrio: todos nos llamábamos por el apellido, todos vivíamos a menos de diez minutos andando, todos bajábamos a jugar al colegio un poco antes de que empezaran las clases.
uno de estos chicos iba dando vueltas a una pelota de baloncesto en las manos. una vida jugando partidos y pasando un curso tras otro tras otro. en mi colegio, había siempre por lo menos tres partidos en un solo campo de fútbol.
se bajaron cuando entrábamos en uno de los barrios de aluvión que hay fuera de la M-30. antes no me gustaban, pero ahora empiezo a apreciar la mezcla de casas de pueblo y desarrollismo alocado. uno de los chavales empezó a subir por un solar en cuesta, muy verde por las últimas lluvias, con la mochila.
jueves, 17 de noviembre de 2005
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