Miguel Bosé estuvo promocionando como loco su último disco en televisión. Será que no ha vendido lo que esperaba. Hace unas semanas apareció en un programa retrospectivo de toda su carrera. Le vi cantando "Bandido" en imágenes muy, muy antiguas de primeros de los ochenta. Todo era increíblemente cutre: el escenario hecho de tablas, los focos, una especie de neblina que estaba muy de moda entonces y él supermoderno vestido de imitador de Bowie pasado por Akira Kurosawa.
Pensé en lo distinta que era España a principios de los ochenta; un país enternecedor en sus ganas de ser moderno, sin saber muy bien cómo. No está claro que hayamos llegado a serlo, pero desde luego ya no nos esforzamos tanto.
Leí que una generación tiene una vigencia de unos treinta años. Durante los primeros quince se forman sus gustos, y durante otros quince ella se los impone a las demás generaciones. Eché cuentas: llevamos veinticinco años escuchando a Miguel Bosé, que ya está pasadísimo; la "edad de oro" del pop español; la Transición y la Movida (treinta años)... viendo a Bosé tan viejecito y aún dándonos la lata, me di cuenta de que es hora de desbancar a la generación anterior. O eso, o nos ningunearán a base de Viagras e Inserso.
domingo, 20 de enero de 2008
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