Así es, amiguitos. El infierno, que como sabemos se localiza en el intercambiador de autobuses de Avenida de América, tiene puestos de avanzada exteriores que surgen de la tierra como los dedos corruptos de un cadáver.
Son las torres de ventilación de ese submundo, que lanzan un vientecillo caliente rico en hidrocarburos tanto en invierno como en verano. En verano, sin embargo, los súcubos de Satán ponen una terraza justo al lado de la rejilla de ventilación, para que te fumes un par de escapes de autobús mientras te tomas una caña. En la foto no se ve, pero la sombrilla está completamente negra del lado que da a la torre. Hmmm, pero qué delicia vivir en esta ciudad.
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